Los robots sexuales, la nueva era de las relaciones

“A medida que las tecnologías sexuales avancen, su adopción crecerá y cada vez más personas llegarán a identificarse como ‘digiexuales’, es decir, personas cuya identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología”, según el profesor Neil Mccarthur, director del Centro de Ética Profesional y Aplicada de la universidad canadiense.

Según se detalla en el artículo, las personas formarán una intensa conexión con sus compañeros robots, que estarán hechos a medida para satisfacer los deseos de las personas y podrán hacer cosas imposibles de realizar para otros humanos.

“Mucha gente se encontrará con que sus experiencias con esta tecnología se integran perfectamente con su identidad sexual y algunos preferirán que dirijan sus interacciones sexuales”, asegura. “No hay duda de que los sexbots están muy cerca”.

Aunque se trata de una tecnología aún incipiente, los robots sexuales ya están programados con inteligencia artificial y están equipados con sensores corporales que responden al tacto. Incluso se pueden personalizar para que se parezcan a la persona deseada: un ex o un amor platónico.

Ya existen robots sexuales capaces de realizar hasta 50 posiciones automáticas; otros cuentan incluso con habilidades conversacionales. Además, se espera que entrada la década de 2020 los robots sexuales ya puedan adquirir habilidades de paseo, para ser incluidos como acompañantes en eventos sociales.

En abril de 2017, un ingeniero chino de inteligencia artificial, Zheng Jiajia, de 31 años, se casó con un robot que él mismo construyó después de no haber encontrado una esposa humana.

Implicaciones éticas

Los robots ya van de camino de sustituir el 80% de los trabajos realizados por humanos. ¿Sustituirán también las relaciones humanas?

Sociólogos y médicos mantienen posturas encontradas acerca de los ‘digiexuales’. En el artículo, los investigadores detallan que los psicoterapeutas deberán estar preparados para abordar los desafíos, beneficios y problemas de este nuevo tipo de orientación sexual.

Lo que es cierto es que la sexualidad humana tiene un importante componente afectivo y habrá que analizar si la relación con los sexbots podría resultar o no beneficiosa para la salud emocional del invididuo.

Conforme esta nueva era de los ‘digisexuales’ empiece a generalizarse, será necesario crear un marco ético, social y legal para encajar a este colectivo.

Pero, por el momento son pocas las pautas para ayudar a las personas a tomar decisiones informadas con respecto a la participación en actividades basadas en la tecnología de cualquier tipo, y especialmente las relacionadas con la sexualidad. Por lo tanto, es imprescindible un marco para comprender la naturaleza de la ‘digisexualidad’ y cómo abordarla.

Crédito de la imagen: Willyam Bradberry 

Referencia del artículo: ‘The rise of digisexuality: therapeutic challenges and possibilities’. Neil McArthur & Markie L. C. Twist. Pages 1-11 | Published online: 17 Nov 2017. Download citation: https://doi.org/10.1080/14681994.2017.1397950